Comprar seguidores falsos en redes sociales: ¿tiene algún sentido?

tus seguidores

Los seguidores en Facebook y Twitter se pueden comprar. Quizá hayáis oído hablar sobre esta práctica o puede que sea la primera vez que tengáis noticia de ella, pero es cierta. Existen empresas que por un reducido precio utilizan perfiles falsos para dar “me gusta” a la página de tu empresa en Facebook o seguir tu cuenta en Twitter. El precio aproximado es de unos 25 euros por dos mil seguidores y sabemos que no se trata de una leyenda urbana porque nos han ofrecido este servicio recientemente y estamos seguros de que a alguno de vosotros también.

No vamos a deciros que no compréis seguidores porque es una mala práctica. Creemos que vosotros mismos debéis tener la información que os permita decidir si emplear el dinero en esto es algo útil o una forma de tirar el dinero.

En primer lugar debemos plantearnos qué objetivo busca nuestra empresa al tener presencia en redes sociales. ¿Tienen nuestros seguidores un papel importante a la hora de cumplir este objetivo? ¿Buscamos que visiten nuestra web, conozcan nuestros servicios, mejore la percepción que tienen de nuestra marca, acudan con mayor frecuencia a nuestro establecimiento o se disipen sus dudas a la hora de probar nuestros productos por primera vez? Entonces creo que resulta bastante evidente que, de poco sirve el perfil de un seguidor detrás del que no hay absolutamente nadie.

Las redes sociales disponen de numerosas funcionalidades: compartir fotos, videos, mensajes, realizar compras, encuestas etc. Si simplificamos (en Kaimi nos encanta simplificar), hay una cosa que nos queda muy clara: las redes sociales están para conectar personas: amigos, familiares, compañeros de trabajo y sí, empresas. Las empresas están formadas por personas. Detrás de una página corporativa en una red social hay una o varias personas publicando, escuchando, planificando y, su objetivo siempre será buscar una acción en las personas a las que se dirige.

¿Qué sucede si al otro lado no hay nadie? Sucede que nadie comparte tus publicaciones con sus amigos, nadie piensa “Oye, esta tienda tiene cosas chulas, me pasaré e echar un vistazo”, nadie escribe “vuestro servicio a domicilio es pésimo” permitiendo ver una posible debilidad en el negocio y nadie dice “Este artículo resulta interesante, voy a compartirlo”.

Esto es aplicable también a los seguidores reales. Vale más una comunidad pequeña pero “viva” y que interactúe, que una legión de seguidores que ni siquiera visualizan tus publicaciones.

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