¿Por qué los turistas muchas veces eligen franquicias en lugar de comida local? La historia de Antonio

Vacaciones

Me llamo Antonio y la semana que viene comienzan mis vacaciones. Ha sido un año duro de trabajo y me muero de ganas por darme un bañito en la playa, tomarme una cervecita viendo la puesta de sol y de disfrutar de la comida típica local, pero en lugar de eso comeré en McDonalds, Gino’s y Foster. Todo el mundo me dice que estoy loco y que en cualquier pueblo de España hay montones de bares y restaurantes con comida casera buenísima y a muy buen precio. Razón no les falta, normalmente en mi ciudad salgo a comer casi todos los fines de semana y siempre opto por bares de toda la vida en los que me pongo las botas por cuatro duros a base de comida tradicional de primerísima calidad.

Pero ¡Ay cuando voy de vacaciones! Debo tener cara de tonto o menos puntería que una escopeta de feria porque los últimos tres años han sido un desastre. En Asturias me dieron un pescado que parecía chicle y que lo más cerca que ha estado del Cantábrico ha sido cuando atracó el barco que lo trajo de Asia. En Andalucía, al pasar por delante de la cocina pude ver los cartones del gazpacho “casero” que me sirvieron y en Valencia tuve que jugarme a piedra papel o tijera con mi mujer quién se comía la única gamba que traía la “suculenta paella de marisco para 2” que pedimos. Y si os digo lo que me cobraron en cada sitio y lo que tuve que esperar a que me sirviesen rematamos la faena.

Por eso no me la voy a jugar y voy  a ir a esas tres franquicias que os he dicho. Aunque me dé pena perderme la gastronomía local, prefiero no arriesgar y saber lo que voy a comer y lo que me voy a encontrar.

bar vacaciones

¡Ayudemos a Antonio a disfrutar de la comida típica de los sitios que visite!

Esta es una historia inventada pero refleja muy bien lo que le sucede a mucha gente que hace turismo en nuestro país. En cualquier rincón de España se come muy bien, pero en los sitios más turísticos es habitual encontrarse con restaurantes que no están a la altura de lo que esperamos y no es raro llevarse una mala experiencia y la sensación de haber sido timado.

Lo bueno es que es muy sencillo encontrar una solución para esto y esta está al alcance de nuestro smartphone. Basta con buscar restaurantes en la zona donde queremos comer o introducir el propio nombre del restaurante que nos llama la atención para encontrar reseñas en Tripadvisor, Google Places, páginas de Facebook… ¿No nos ayudaría mucho ver opiniones de gente como nosotros a la hora de decidir si acudir o no a un sitio?

En el caso de que estemos al otro lado de la barra y seamos nosotros los propietarios del restaurante, tener una web y perfiles en redes sociales nos permitirá disipar aquellas dudas que les puedan surgir a los posibles comensales. Fotos de los tamaños de nuestras raciones, una carta que pueda consultarse online y, sobre todo, multitud de reseñas de clientes reales contando lo riquísimo que estaba todo y lo majísimos que somos pueden hacer que un turista decida sentarse en una de nuestras mesas en lugar de acudir al McDonalds más cercano.

No es nada nuevo, toda la vida nos hemos basado en recomendaciones de conocidos a la hora de elegir sitios y lo que las nuevas herramientas nos facilitan es precisamente la comunicación. Comunicar que pones cariño en lo que haces, que te esfuerzas por proporcionar una gran experiencia a tus clientes pero, sobre todo, comunicar que respetas a ese cliente que tras un largo año de trabajo quiere y necesita disfrutar y desconectar.

No lo olvidéis, las redes sociales y otras herramientas TIC pueden ser unas grandes aliadas para nosotros seamos negocio o clientes.

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