Tres actitudes molestas en redes sociales

Las redes sociales, ¡qué gran invento! ¿verdad? Nos permiten estar en contacto con nuestra gente, hacer nuevos contactos, cotillear la vida de los demás, descubrir nuevos sitios, estar al tanto de las noticias y miles de cosas más. ¿Cuántas cosas pasan a lo largo del día en las redes sociales que te sacan una sonrisa? Seguro que esa frase motivacional que has visto en una página sobre coaching, ese video de gatitos juguetones que ha colgado tu amigo, ese montón de felicitaciones el día de tu cumple o ese tweet gracioso de alguien que no conoces te alegran el día. Eso sucede gracias a las personas. Ellas son la clave de todo lo bueno que pasa en las redes, pero al igual que en otros entornos de socialización, hay gente que te saca de quicio, en las redes sucede lo mismo. Seguro que te acuerdas del típico compañero que sólo pasaba por clase a pedirte apuntes, de ese vecino que deja el ascensor apestando a tabaco, de los que se dedican a estar de cháchara en la máquina del gimnasio que quieres usar o de los que ponen la radio con el volumen a tope cuando intentas echarte una siesta en la playa. Estas actitudes a algunos nos molestan y hoy os traemos tres que también resultan molestas en las redes.

Cuando tus robots dan la cara.

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Los robots molan. La Guerra de las Galaxias no sería lo mismo sin R2-D2 y C-3PO, Futurama perdería parte de su gracia sin Bender y seguro que muchos habéis jugado con el Robot Emilio en vuestra infancia (o con el de vuestros hijos), pero, por favor, dejemos a los robots fuera de Twitter.

Resulta molesto cuando automáticamente, tras seguir a una nueva cuenta en twitter, recibes un DM en el que te invitan a dar “me gusta” en su página en Facebook o a visitar su sitio web. Dejadnos investigar. Si te hemos seguido es más que probable que visitemos tu perfil, echemos un vistazo a tu bio y veamos algo más de ti (a menos que hagamos lo que se dice en el punto siguiente). Es perfectamente entendible que se programen tweets, se repitan de vez en cuando los mismos y que te ayudes de herramientas que te permitan organizar mejor tu tiempo y esfuerzos en las redes sociales. Lo que es una falta de respeto es que automatices la mayor parte de las acciones de tu cuenta y que no te tomes la molestia de dedicar veinte segundos en interactuar de manera genuina y personal con tus seguidores. Si convertimos las redes sociales en redes de bots estamos matando su esencia: conectar a personas.

Te sigo, ¿no me sigues?, te dejo de seguir

Esto resulta hasta divertido cuando lo vives. Un día te despiertas con un nuevo seguidor, visitas su perfil y descubres que el contenido que ofrece no es de tu interés, por lo que decides no seguirle. A la mañana siguiente, te llega una notificación y descubres que tienes un nuevo seguidor, pero… ¿ese no es el que me siguió ayer? La respuesta es sí, ese seguidor juguetón se dedica a coquetear siguiéndote y dejándote de seguir para llamar tu atención (lo más probable es que no haga eso sino que se dedique masivamente a seguir gente según un criterio y te encuentres dentro del mismo).

¿Por qué esto resulta molesto? El hecho de ganar o perder un seguidor no debería suponer un drama, es normal que nuestros contenidos no gusten a todo el mundo, cambien los intereses o se priorice qué cuentas resultan más relevantes en ciertos temas. Molesta que nos sigan para ganar un seguidor e hinchar una cifra en lugar de por nuestro contenido. Si el único motivo que me das para seguirte es que me has seguido tú antes, demuestras que tienes poco que aportar a mi timeline (y me dices implícitamente que yo al tuyo tampoco). Si dejas de seguirme porque ya no formo parte de tu privilegiado grupo de seguidores confirmas mis sospechas. Preferimos mil veces tener pocos seguidores y que estos estén interesados en nuestros contenidos que los que sólo tienen interés en que los sigamos nosotros.

Por el interés te agrego al “Feis”

¡Qué bonita es la amistad! Por eso nos alegra tanto cuando nos llega una nueva solicitud de amistad a Facebook. Es la oportunidad de aprender de otra persona, de conocer sus inquietudes, aspiraciones y quizá de descubrir una afición nueva, libros, películas o sitios y de compartir nuestros intereses. Todo esto que suena tan bonito se esfuma cuando nada más aceptar la solicitud de amistad de esa persona te llega una invitación a “dar me gusta” a su página. ¿Nadie se da cuenta de lo interesado que se muestra uno al hacer eso? Realmente, si gestionas una página, será muy seguro que compartas parte de los contenidos de la página en tu perfil personal. Es decir, tus amigos van a saber que es tu página si ponen un poco de atención y, si les interesan los contenidos, ellos mismos darán “me gusta”. En caso de ser personas poco activas, no pasa nada por invitarles a seguir tu página, pero lo que hace que transmitas esa imagen de “por el interés te quiero Andrés” es que tu primera interacción con alguien sea para pedirle un “me gusta”.

Todos somos libres de hacer lo que nos de la real gana en nuestros perfiles sociales, lo que pretendemos con este artículo, no es más que ayudar a mantener la esencia de las redes sociales. Se han producido muchos cambios desde que entraron en nuestras vidas y se seguirán produciendo. Es algo lógico, normal y positivo, siempre y cuando la actitud que mantengamos en ellas sea la de buscar conectar con la gente que se cruza con nosotros, no utilizarla.

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